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 Inicio > Oraciones del cristiano > Por qué es necesario orar

 

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En este mundo agresivo y de prisas, de rutinas y de pequeños intereses, parece que hasta los propios cristianos han olvidado la oración. Recuerdo cuando mis mayores me contaban que había la costumbre de rezar en familia.

Es cierto que somos cristianos para la acción y que los tiempos han cambiado, pero la oración, para muchos creyentes, sigue siendo un arma poderosa, un conducto de comunicación con la Divina Providencia y con nuestra propia conciencia cristiana. Sigue siendo también el reposo del guerrero de esta vida en la que muchas veces tenemos que luchar contra corriente.

Pensemos que dedicar un ratito a la oración no es perder el tiempo, sino ganarlo, pues, independientemente de su cometido fundamental y de los beneficios que nos reporta el poder hablar con nuestro Dios, con Jesús, con María o con nuestros queridos hombres y mujeres santas que lo han dado todo por los demás, hasta tiene un componente psicológico que nos hace luchar contra el estrés de nuestra ajetreada vida. Por ello, orar es ponerse las pilas para poder ser cristiano para la acción, y debe ser un ejercicio fundamental en nuestra vida, como el comer o trabajar.

Muchos santos y padres de la Iglesia han aconsejado siempre la oración, y se dice que hasta la misma Virgen, en sus apariciones, nos dice que oremos.


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La Santa Biblia habla de la eficacia y necesidad de la oración: 

"Pedid, y se os dará, buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque quien pide recibe, quien busca halla y a quien llama se le abre. Pues ¿quién de vosotros es el que, si su hijo le pide pan, le da una piedra, o, si le pide un pez, le da una serpiente?. Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará cosas buenas a quien se las pide!". (Mt 7,7-11)

"Les dijo una parábola para mostrar que es preciso orar en todo tiempo y no desfallecer." (Lc 18,1)

"Tomad el yelmo de la salvación y la espada del espíritu, que es la palabra de Dios, con toda suerte de oraciones y plegarias, orando en todo tiempo en espíritu, y para ello velando con toda perseverancia y súplica por todos los santos." (Ef 6, 17-18)

"Aplicaos a la oración, velad en ella con hacimiento de gracias." (Col 4, 2)

"Estad siempre gozosos y orad sin cesar". (Tes, 5, 16-17)

"Doy gracias a Dios, a quien sirvo, a ejemplo de mis progenitores; con pura conciencia y sin cesar hago memoria de ti en mis oraciones noche y día" (2 Tim, 1, 3)

"y lo que pidiereis en mi nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo" (Jn 14, 13)

"Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quisiereis y se os dará" (Jn 15, 7)

"... Cuanto pidiereis al Padre os lo daré en mi nombre. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid y recibiréis para que sea cumplido vuestro gozo." (Jn 16, 23 - 24)

"Y la confianza que tenemos en El es que, si le pedimos alguna cosa conforme con su voluntad, El nos oye." (1 Jn 5, 14)

"Obligó luego a los discípulos a subir en la barca y precederle a la otra orilla, mientras El despedía a la muchedumbre. Una vez que la despidió, subió a un monte apartado para orar, y llegada la noche, estaba allí solo." (Mt 14, 22-23)

"Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiera, sino como quieres tú." (Mt 26, 39)

"Aconteció por aquellos días que salió El hacia la montaña para orar, y pasó la noche orando a Dios." (Lc 6, 12)

"Aconteció como unos ocho días después de estos discursos que, tomando a Pedro, a Juan y a Santiago, subió a un monte a orar." (Lc 9, 28)

"Levantándose de la oración, vino a los discípulos, y encontrándolos adormilados por la tristeza, les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entréis en tentación." (Lc 22, 45)

"Habiendo ofrecido en los días de su vida mortal oraciones y súplicas con poderosos clamores y lágrimas al que era poderoso para salvarle de la muerte, fue escuchado por su reverencial temor." (Heb 5, 7)

"El le miró y, sobrecogido de temor, dijo: ¿Qué quieres Señor? Y le dijo: Tus oraciones y limosnas han sido recordadas ante Dios." (Act 10, 4)