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 Inicio > Oraciones del cristiano > Qué es y cómo orar

 

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Buscando la definición de la oración en el sentido religioso en enciclopedias y diccionarios, nos habla más o menos en los siguientes términos: En la religión la oración se entiende como el acto de comunicación de una persona con Dios y también como el conjunto de frases empleadas para dicha comunicación; siendo así la oración el resultado natural de la creencia de una persona en una divinidad. La oración puede hacerse en grupo o de forma individual; puede ser formal (una oración leída o aprendida) o espontánea (hablar con Dios sin un guión preestablecido, como cuando conversamos con un amigo); puede ser silenciosa o hablada. La oración también se llama rezo o plegaria.

Orar es creer, amar, escuchar, confiar, pedir, alabar, agradecer, interceder, restaurar, caminar, seguir a Jesús, aceptar...

Podemos orar para alabar a Dios, para dar gracias, para pedir perdón, para interceder por otros pidiendo cosas buenas para los demás, para adorar con admiración y amor, para pedir a quien sabemos que nos quiere.

Para orar hay que tomar una actitud de paz interior y de esperanza, viendo como espectador los propios problemas y defectos, olvidando prejuicios, haciendo silencio interior y exterior, dejándose querer por Dios, sin ponerle condiciones para poder oír lo que nos quiera decir, para poder descubrir cómo somos realmente.
   El silencio es importante, recordemos cómo Jesús se apartaba de la muchedumbre y del ruido cuando quería orar. No importa el lugar siempre que haya silencio y predisposición por nuestra parte. También tenemos que preparar nuestro cuerpo relajando nuestros músculos, apartando la tensión; y para poder concentrarnos en nuestra oración bien podemos cerrar los ojos o mirar una imagen que nos recuerde el amor de Jesús: un crucifijo, el sagrario, una imagen de la Virgen...; pidiendo ayuda al Espíritu Santo que ora en nosotros: "Y así mismo, también el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; mas el mismo Espíritu aboga por nosotros ..." (Rom 8, 26)  


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Orar en grupo también es muy gratificante, pues podemos sentir la presencia del Señor: "Aún más: os digo en verdad que si dos de vosotros conviniereis sobre la tierra en pedir cualquier cosa, os lo otorgará mi Padre, que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18, 19-20).
Tomando estas actitudes de mente y de cuerpo, la oración es liberadora, se convierte en un bálsamo para nuestro espíritu, nuestra mente y nuestro cuerpo.

      En diversos pasajes de la Biblia se nos dice cómo debe ser la oración:
"Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan orar en pie en las sinagogas y en los ángulos de las plazas, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en los secreto; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. Y orando, no seáis habladores, como los gentiles, que piensan ser escuchados por su mucho hablar. No os asemejéis, pues, a ellos, porque vuestro Padre conoce las cosas de que tenéis necesidad antes que se las pidáis." (Mt 6, 5-8)
"y todo cuanto con fe pidiereis en la oración lo recibiríais." (Mt 21, 22)
"Todos éstos perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres, con María, la Madre de Jesús, y con los hermanos de éste." (Act 1, 14)
"Eran asiduos a la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones." (Act 2, 42)
"Vivid alegres con la esperanza, pacientes en la tribulación, perseverantes en la oración;" (Rom 12, 12)
"Ante todo te ruego que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres,..." (1 Tim 2, 1)
"que los ojos del Señor miran a los justos, y sus oídos a sus oraciones, pero el rostro del Señor está contra los que obran mal." (1 Pe 3, 12)
"Pero pida con fe, sin vacilar en nada, que quien vacila es semejante a las olas del mar, movidas por el viento y llevadas de una a otra parte." (Sant 1, 6)
"... pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones." (Sant 4, 3)
"Aplicaos a la oración, velad en ella con hacimiento de gracias" (Col 4, 2)
"Confesaos, pues, mutuamente vuestras faltas y orad unos por los otros para que seáis curados. Mucho puede la oración fervorosa del justo." (Sant 5, 16)
"Pero yo os digo: Amad a vuestro enemigos y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos y llueve sobre justos e injustos." (Mt 5, 44-45)
"... bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian." (Lc 6, 28)